El Xeneize cayó por 1 a 0 en una Bombonera colmada y no pudo acceder a los octavos de final. El golazo de Clemente Montes condenó al equipo de Claudio Úbeda, que ahora jugará el repechaje de la Copa Sudamericana.
Golpe letal a las ilusiones internacionales de Boca Juniors. En una noche que se preveía como una auténtica final de Copa, el conjunto azul y oro claudicó en su propio feudo y sufrió un durísimo revés deportivo. Universidad Católica de Chile se plantó con firmeza en el Estadio Alberto J. Armando y se llevó un triunfo histórico por 1-0, sellando su pasaje a los octavos de final como líder absoluto del Grupo D y empujando al «Xeneize» al abismo de la eliminación temprana.
Un baldazo de agua fría en el primer tiempo
Desde el silbatazo inicial del colombiano Wilmar Roldán, Boca intentó asumir el protagonismo impulsado por la necesidad imperiosa de sumar de a tres. Con Exequiel «Chango» Zeballos movedizo por las bandas y la presencia de Milton Giménez en el área, el elenco local merodeó el arco defendido por Vicente Bernedo. Incluso, todo el estadio reclamó un presunto penal sobre Zeballos por un agarrón en el área que el juez principal decidió omitir.
Sin embargo, los nervios y las imprecisiones comenzaron a jugarle una mala pasada a la escuadra de Claudio Úbeda. Universidad Católica, dirigida tácticamente por el argentino Daniel Garnero, replegó bien sus líneas y apostó a transiciones letales. Así fue como a los 33 minutos del primer tiempo, tras una veloz salida de contragolpe, Clemente Montes recibió con espacio y sacó un zapatazo descomunal desde afuera del área que dejó sin opciones a Leandro Brey. El 1-0 enmudeció a La Bombonera y desató el festejo de los hinchas de «La Franja».
Impotencia y el VAR como verdugo
En la segunda mitad, Úbeda movió el banco de suplentes de inmediato mandando a la cancha al creativo Alan Velasco en reemplazo de Ander Herrera para buscar mayor volumen de juego. Boca dominó la posesión territorial y empujó a su rival contra su propio arco, pero careció por completo de ideas claras y de profundidad para lastimar al bloque defensivo chileno.
Las aproximaciones más claras llegaron a través de una chilena de Giménez que pasó rozando el poste y una providencial salvada sobre la línea del mediocampista Jhojan Valencia. Cerca del cierre del cotejo, la desesperación se transformó en un grito de desahogo que terminó frustrado: el ingresado Ángel Romero mandó la pelota al fondo de la red para el empate, pero el VAR intervino de inmediato y anuló la acción por una posición adelantada milimétrica.
Los minutos finales se diluyeron entre la impotencia colectiva del plantel argentino, los cánticos de disconformidad de los hinchas y la solidez de una Católica que supo sufrir para firmar una de las páginas más gloriosas de su historia en el plano internacional.
Futuro en la Copa Sudamericana
Con esta derrota en la sexta y última jornada, el Grupo D concluyó con Universidad Católica en la cima con 13 unidades, seguida por Cruzeiro con 11 tras golear en simultáneo a Barcelona de Ecuador. Boca se despidió del máximo certamen continental al quedar tercero con apenas 7 puntos.
Este fracaso deportivo marca un fin de ciclo prematuro para las aspiraciones del semestre «Xeneize». El receso obligado por la Copa del Mundo de la FIFA 2026 servirá para barajar y dar de nuevo en la institución de la Ribera. En el horizonte inmediato del plano internacional, Boca tendrá que revalidar credenciales en la Copa Sudamericana, certamen donde disputará la ronda de playoffs durante el mes de julio frente a O’Higgins de Chile en busca de un boleto a los octavos de final.
